Capítulo 28

La cantante y el artesano



Loth se abalanzó sobre Lémoilas, pero este lo vió venir, pues el contrabajo no estaba acostumbrado a las peleas y el elfo se dedicaba a ello. Así, el adalil esquivó la cuchillada con soberbia facilidad, apartándose hacia un lado, y echó mano de su espada. Sin embargo, se encontró con que no tenía nada en el cinto. El elfo maldijo entre dientes su mala suerte y esquivó otra estocada dirigida a su vientre. 
Entretanto, Marie y Fossah se arrojaron sobre Ryn, pero ella ya los esperaba y eludió los dos ataques saltando hacia delante y rodando por el suelo. Con una agilidad absolutamente felina, se levantó y saltó sobre Fossah. El percusionista se encontró de pronto con que la rodilla de la elfa se enroscaba sobre su garganta mientras la mano de Ryn agarraba aquella daga. Entonces la elfa dejó caer todo su peso hacia atrás, provocando que el hombre se golpeara la cabeza contra el suelo empedrado y perdiera el conocimiento. 
Páragul, por su parte, se enfrentaba a tres hombres extremadamente peligrosos. Los tres marchaban juntos y sus armas lo asediaban sin parar de forma que el jugador sólo podía que retroceder y esquivar. Entonces, Walder impulsivamente se avanzó a los otros tres y atacó a Páragul, que sonrió levemente. Con soberbia, levantó la mano derecha y paró el golpe de la cimitarra, y por toda la calle resonó un CLANG metálico. La espada se encotraba entre el pulgar y la palma del de negro, encallada, y Páragul no mostraba intenciones de soltarla. Entonces, el jugador hizo un leve movimiento de muñeca y el acero se partió. Walder miró a su enemigo, sorprendido y Páragul no desaprovechó la oportunidad. Con gran velocidad, clavó aquella punta de acero en el centro del pecho del pelirrojo y de la embestida, lo levantó por el aire y lo clavó en el suelo. 
Lémoilas esquivó un nuevo ataque de Loth y vislumbró uno de sus numerosos puntos débiles, de manera que cuando el músico avanzó buscando ccon su hoja el corazón de Lem, el elfo lo dejó pasar y agarró la muñeca de la mano armada. Entonces levantó la rodilla y golpeó el estómago del contrabajo, que se dobló adolorido, y cayó al suelo de lado, con los ojos en blanco e inconsciente. 
Ryn se levantó como un rayo y miró a su enemiga. Marie se erguía como una gárgola, por encima de ella, empuñando su daga con la mano diestra y mirándola con odio. Entonces la violinista se abalanzó sobre ella pero la cantante supo que hacer, de forma que se arrojó sobre las piernas de Marie y con la suyas própias, la hizo caer de bruces contra el suelo. Entonces, aprovechando que la violinista había perdido su daga, Ryn agarró la de Fossah y la puso con rapidez sobre el cuello de la otra. 
一Ríndete 一dijo la elfa con el ceño fruncido. 
一Jamás 一escupió Marie. 
一Como quieras 一suspiró Ryn y agarrándo la daga por la hoja golpeó con la empuñadura la frente de la violinista, dejándola fuera de combate. 
Páragul paró el primer golpe que le asestaron por la espalda cuando estaba agazapado sobre Walder. La cuchillada de Zane fué rápida y dirigida a sus costillas, pero el joven la detuvo con su mano derecha. Sin embargo, no pudo evitar el rodillazo que le asestó Podrick, después, en la nuca. Cayó al suelo de cara, junto a un Walder que gemía, y su vista se tornó borrosa. Aún así, se mantuvo lo suficientemente lúcido para ver la hoja del hacha de Podrick acercarse a su cabeza, y fue capaz de esquivarla rodando por el suelo. Entonces trató de incorporarse, pero conforme apoyaba las manos en el suelo, recibió una poderosa de Zane patada a la boca de su estómago, que le hizo caer al suelo de bruces. Entonces se colocó bocarriba y vió que el hacha de Podrick se volvía a cernir sobre él. Pensó que era el final, pero una mano agarró la muñeca de su ejecutor. Podrick se volteó, sorprendido a mirar quién había detenido su ataque. 
一No 一dijo Lémoilas solamente. 
El elfo estiró hacia él la muñeca de Podrick, haciendo que se desestabilizara y le propinó tal puñetazo en el abdomen, que el hombre rubio se quedó sin respiración. Entonces el elfo soltó la muñeca de Podrick y, con su mano izquierda, golpeó en la base de la quijada de su contrincante, que crujió como la madera al patirse y cayo al suelo, inconsciente
Zane, airado esgrimió el cuchillo y se abalanzó sobre Lem, pero una patada en la rodilla lo tumbó. Páragul saltó sobre él, desarmándolo de un golpe en la muñeca que se la fracturó y con absoluta precisión clavó el cuchillo en la parte baja de la mandíbula del hombre. 
一Vaya, que salvaje 一sonrió Lémoilas. 
一Te aseguro que se lo merecía... 一dijo Páragul levantándose mientras se agarraba el costado magullado. 
一¡Maldición! 一gritó Cassandra一 ¡A mí la guardia, a mí la guardia!
一Creo que no 一dijo una voz detrás de ella y una sartén la dejó inconsciente. 
一Mira que golpear abuelitas, Eli... 一dijo Edd. 
一Oye, déjame 一hizo el enano一. Alguien tenía que hacer algo o nos habría metido en un buen lío. 
一Lem, la próxima vez que te vayas a divertirte, avísanos 一dijo Partonio con los labios.
Lémoilas miró a sus compañeros, sin saber como reaccionar. Mientras tanto, Páragul se levantó y de frotó la nuca. Rápidamente Ryn se avanzó hacia él y empezaron a cuchichear. 
一¿Qué hacéis aquí? 一preguntó finalmente Lem. 
一Tenemos un problema 一dijo Eliawain, cohibido. 
一¿Qué pasa? 一preguntó Lémoilas, inquieto. 
一Yo... 一dijo Cristán一 Los notorios. No están. 
一¿Qué? 一preguntó el elfo, secamente. 
一Los dejé sobre la mesa mientras guardaba una receta en mi mochila 一narró Cristán一. Y cuando me giré... ya no estaban. 
一¡Pero si estabamos todos juntos! 一exclamó el adalil一. ¿¡Cómo pueden habernoslos robado!?
Los cinco se miraron entre ellos, avergonzados. 
一Sin ellos no lograremos jamás salir de aquí... 一suspiró el elfo, desesperado, mientras se dejaba caer sobre un banco de piedra negra que adornaba la entrada de la taberna.
Lémoilas enterró su rostro entre las manos y se frotó la cara con desesperación. Delante de él, Partonio se comía una piruleta sin preocupación, Cristán andaba en círculos tratando de buscar una solución al problema y Eliawain se masajeaba las sienes, preocupado. Edd se sentó al lado de Lem, con los brazos cruzados y elevó la mirada al cielo, tratando de buscar respuestas. 
一Creo que os podremos ayudar 一dijo Ryn entonces. Habían estado cierto tiempo observándolos y finalmente se habían decidido a actuar. 
一¿Cómo? 一preguntó Lémoilas, elevando su mirada hasta la de los ojos de la cantante, con una brizna de esperanza. 
一Veréis, también nos han robado nuestros notorios 一suspiró ella. 
Lémoilas se irguió un poco demostrando así que escuchaba lo que decía ella. Ryn observó a Lémoilas y, viendo su actitud comenzó a hablar:
一Me llamo Émiryn y él es mi nóvio, Páragul 一empezó一. Vinimos aquí el mes pasado, porque yo soy una cantante y él es un artesano. 
一Una cantante muy buena 一puntualizó Cristán. 
一Y mal se lo paguen, porque le suelen pagar más que a mí 一dijo Páragul. 
一Cállate, que tus artefactos son muy buenos 一lo picó Ryn一. Bueno, pues llegamos el mes pasado, con intención de pasar un par de días y continuar nuestro camino hacia el norte. Entonces nos dirigimos a una posada cualquiera, para hospedarnos y cuando llegamos, nos dimos cuenta que nos faltaba nuestro notorio. Intentamos localizar al ladrón por todas las formas posibles, pero no lo encontramos, así que decidimos escapar de la ciudad. Sin embargo, detuvieron a Páragul y nos requisaron el carro. 
一Conseguí salir a finales de la semana pasada 一añadió Páragul一. Sin embargo el carro continua bajo el poder del gobernador. 
一¿Y por qué no habéis ido a hablar con las autoridades? 一preguntó Lémoilas.
一Tener una cita con el gobernador es prácticamente imposible 一dijo Ryn. 
一¿Cómo puede ser eso posible? 一inquirió Cristán. 
一Burocracia 一dijo Páragul.
一Como no lográbamos nada 一siguió narrando Émiryn一, yo me uní a este grupo de músicos para hacer conciertos a lo largo y ancho de toda la ciudad y poder enterarme de los rumores. Él se dedicó a ir indagando para encontrar alguna pista que nos llevara al ladrón bajo la tapadera de jugador de dados. 
一Hace poco, descubrimos de la existencia de un semitrasgo llamado Grench 一dijo Páragul一. Se supone que es el jefe de la mafia con la mayor red de espías de la ciudad y uno de los más buscados tanto en los bajos fondos como por las autoridades. Estos tres eran matones suyos y se dedicaban a extorsionar a los músicos de algunas tabernas.
一Lo descubrimos el primer día que vine a tocar en esta posada, hace tres días 一dijo Ryn一. Trató de coaccionarme ese hombre calvo, pero lo derroté fácilmente. El plan de hoy era provocar que viniesen anunciando mi concierto y que Páragul apostara con ellos para descubrir el paradero de Grench. Él nunca pierde a ningún juego de mesa.
一Sin embargo, estos no hablarán más 一dijo Cristán. 
一Entiendo 一dijo Edd mirando a Podrick一. En ese caso deberemos estar preparados para cuando despierte este. 
一Ahora lo más urgente es salir de aquí 一dijo Partonio oteando los puestos de guardia sobre las casas一. No tardará en llegar una patrulla. 
一Cierto... 一dijo Lémoilas. Larguémonos. 
一¿Y a dónde vamos? 一preguntó Eliawain一. Porque no podemos entrar a la taberna cargando con su cuerpos. 
一Oh, no os preocupéis por eso 一dijo Páragul一. Sé de un lugar. 

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